Y realmente he encontrado paz en la convicción de que mi propósito ahora es llenar de cuidado, amor y sabiduría a mi pequeño pedacito de legado en la tierra.
Pero de repente ataca mi mayor enemigo: el deseo de la codependencia (robado a Togashi). Creo que amar me es muy difícil (excepto a mi hija) y lo que más se acerca es esta enfermiza necesidad de consumir y secar a la persona objeto de mi fijación, no importa qué clase de conexiones existan, o lo que tenga que hacer, lo que es paradójico, porque no hago nada que me sea útil en further la longevidad de la conexión, sea cual sea su naturaleza: es más, en mi esfuerzo por poner a prueba mis conexiones, las estiro hasta que ya no pueden dar más. Un love language de la misma mierda, si te soy sincero. No soporto que la otra persona no reciproquée mi intensidad, y no acepto nada que sea menos, lest I be destroyed. De alguna forma, es mi propio mecanismo de defensa para lidiar con sentimientos e intenciones no correspondidas, amistosas o amorosas o ambas.
Pero si lo he hecho es porque hay pocas personas que desaten tal intensidad en mi, y cuando encuentro a estos tesoros, quasi Elfos entre seres humanos, me desespera el estar consciente de que yo no lo soy para ellos, y no tanto (o sea, sí, pero let me finish) porque yO no sea alguien importante para ellos (aunque es probable que no, lo admito), sinO porque mi manera de querer es anormal, es atípica, e insana. Y eso, ya perdí a mi atesorada fijación, por mi propia causa, pero eso está bien, supongo que tengo que cambiar y todo. Ojalá pudiera cambiar, y dejar de ver tesoros en donde en realidad hay personas.