la diferencia es que la valentía lo puso en un lugar incómodo. Digo, aparentemente, siempre estuvo en ese lugar incómodo, pero no estaba consciente de estar ahí. La valentía le hizo saber a él y a ella, que, aparentemente, ni él sabía que estaba posicionándose en ese lugar, de que efectívamente él se encontraba en ese lugar. La cobardía lo mantenía seguro, casi con una ingénua valía.